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2026-09-23

‘Silent Hill: Townfall’ busca volverse un clásico y sigue siendo tan aterrador como siempre


El spin-off de la aclamada saga traslada el terror psicológico a la Escocia de los 90 con una perspectiva en primera persona, uso de tecnología y una jugabilidad centrada en el sigilo.


Silent Hill: Townfall llegará mañana a PlayStation 5 y PC; el juego es desarrollado por el estudio escocés Screen Burn Interactive y co-publicado por Konami Digital Entertainment junto a Annapurna Interactive; es un spin-off autónomo de la franquicia: un survival horror psicológico narrado completamente en primera persona, algo que la serie nunca había intentado en un título de esta magnitud.

La historia transcurre en 1996, en St. Amelia, un pueblo costero ficticio de Escocia, y pone al jugador en la piel de Simon Ordell, un hombre que despierta envuelto en niebla sin recordar del todo por qué volvió ahí.

Simon regresa a la isla llamado por una voz del pasado, con la idea de «poner las cosas en su lugar»; lo único que tiene consigo al llegar es la ropa que lleva puesta, una bolsa de suero intravenoso y una pulsera médica con su nombre grabado, detalles que ya anticipan que algo salió mal antes de que la historia empiece.

El pueblo está inspirado en comunidades pesqueras reales del East Neuk of Fife, sobre todo St Monans, y esa referencia se nota en la construcción del espacio: teléfonos públicos, autos de época, interiores con ese aire nostálgico de los noventa que Screen Burn cuidó al detalle.

A medida que Simon explora, va encontrando fragmentos de un pasado que resurge de a poco, entre ellos el rastro de una tragedia que golpeó a toda la comunidad y que parece estar directamente relacionada con una plataforma petrolífera y una empresa energética con intereses en la zona.

Konami ha insistido en un punto desde que empezó a mostrar el juego: Silent Hill dejó de ser, para ellos, una ubicación fija en Estados Unidos. Ahora lo tratan como un fenómeno o un estado mental que puede manifestarse en cualquier lugar, algo que ya habían planteado con The Short Message y con Silent Hill f, y que Townfall lleva un paso más allá al mudar por completo la acción a Escocia.

El reparto se confirmó el 25 de agosto, mostrando que Jovan Adepo pone la voz a Simon Ordell, el protagonista con amnesia parcial que intenta reconstruir su historia mientras avanza por el pueblo; Kezia Burrows interpreta a Zoe Ellis, una enfermera local que se comunica con Simon a través de su CRTV y que funciona como una de sus pocas guías confiables en St. Amelia; y Terry O’Quinn le da voz a Richard Shaw, el hombre que convocó a Simon de vuelta a la isla y cuya figura queda ligada, con el correr de la historia, a la empresa energética detrás de la tragedia que marcó al pueblo.

Alrededor de ellos hay personajes secundarios atados a la historia local, que se van revelando de forma fragmentada, casi como si el propio pueblo fuera soltando pedazos de información a cuentagotas.

Si hay un elemento que define a Townfall por encima de cualquier otro, es el CRTV, un televisor portátil de tubo de rayos catódicos que Simon usa para sintonizar señales inestables; con él es posible detectar enemigos a través de paredes y de la niebla, recibir pistas, ver grabaciones viejas y resolver puzzles, y en PS5 se aprovechan los controles de movimiento del DualSense para manipularlo con más naturalidad.

Silent Hill: Townfall reinvienta la saga en primera persona

Es, en los hechos, el sucesor conceptual de la radio que acompañaba a Harry Mason y compañía en los Silent Hill clásicos, pero llevado a un formato mucho más interactivo.

Alrededor de ese dispositivo se arma el resto del gameplay, construido sobre Unreal Engine 5: Hay sigilo real: esconderse en armarios, cobertizos o detrás de objetos, además de la posibilidad de asomarse («peek») por los bordes para revisar qué hay del otro lado antes de exponerse. El combate existe, pero es deliberadamente limitado y ruidoso, primero con armas improvisadas como tablones o tubos y más adelante con un revólver, y cada disparo o golpe corre el riesgo de atraer más amenazas, así que el juego empuja constantemente a evitar el enfrentamiento antes que buscarlo.

A eso se suman los puzzles narrativos, pensados para ir revelando la historia a medida que se resuelven, y una estructura de niveles que alterna entre el pueblo costero y el Otherworld, la dimensión distorsionada de la serie.

La campaña, pensada para un jugador sin ningún modo multijugador, ronda las 15 horas y ofrece al menos cinco finales distintos, algunos de ellos accesibles solo en una segunda vuelta con New Game Plus.

El estudio apostó por un terror psicológico íntimo antes que por sustos constantes, donde la niebla densa, el aislamiento y el realismo casi documental de una comunidad pesquera funcionan como base atmosférica, y el director creativo Jon McKellan ha remarcado que la perspectiva en primera persona era necesaria para lograr esa inmersión, igual que el propio CRTV.

El diseño sonoro, a cargo de Byron Bullock, trabaja con audio 3D para que cada ruido tenga peso real dentro del espacio, mientras que la oscuridad y el uso de tecnología analógica alimentan esa sensación constante de ambigüedad entre lo que es real y lo que ocurre solo en la mente de Simon.

El juego se mueve además en formato 2.35:1, una relación de aspecto cinematográfica que refuerza esa idea de estar viendo algo más cercano a una película de terror que a un videojuego convencional.

Las criaturas siguen esa misma lógica simbólica que caracterizó a la saga desde sus inicios: seres sin rostro envueltos en correas industriales con cuchillas, otros capaces de disparar tentáculos o sujetar a distancia, y encuentros climáticos pensados como representación directa de la culpa que carga el protagonista.

La recomendación del propio diseño es detectarlos y esquivarlos con el CRTV antes que enfrentarlos de frente.

El proyecto arrancó en 2022 bajo el nombre No Code, el estudio de Glasgow responsable de Stories Untold y Observation, ambos reconocidos con BAFTA, y con varios miembros de su plantilla con experiencia previa en Alien: Isolation. Fue Annapurna Interactive quien acercó al estudio a Konami, y Motoi Okamoto, productor de la serie, confió en ellos por el trabajo que ya conocía de sus juegos anteriores.

En julio de 2025 el estudio cambió de nombre a Screen Burn Interactive, una referencia directa al «quemado de pantalla» de los viejos monitores CRT y, de paso, a la idea de que ciertas experiencias de juego dejan una marca permanente. El equipo completo ronda las 30 personas.

El anuncio formal llegó el 19 de octubre de 2022, durante una Silent Hill Transmission de Konami en la que se presentaron varios proyectos de la franquicia a la vez. Aquel primer teaser mostraba una transmisión a través de un dispositivo portátil y giraba en torno a ideas de castigo y juicio; McKellan aclaró entonces que el equipo respetaba el material original pero buscaba hacer «algo un poco diferente».

Después vino un silencio largo, de más de tres años, que alimentó rumores de cancelación hasta que el rebranding del estudio y las novedades posteriores los desmintieron.

El tráiler oficial se destapó recién el 12 y 13 de febrero de este año, durante un State of Play de Sony acompañado de una nueva Transmission, y ahí se confirmaron las plataformas, la ambientación escocesa y a Simon Ordell como protagonista.

Detrás de la dirección y el guion está Jon McKellan, acompañado por el diseñador Graeme McKellan y el artista Paul Abbott. McKellan ha explicado que Escocia era el entorno natural para el equipo, apoyado en un conocimiento local que les permitió construir una ambientación mucho más persuasiva, mientras que Okamoto destacó la libertad creativa que le dieron al estudio para reinterpretar Silent Hill como un fenómeno más que como un lugar fijo.

Townfall está disponible en Standard y Digital Deluxe. La primera incluye cosméticos para el CRTV como parte de la preventa, mientras que la Deluxe suma 48 horas de acceso anticipado —que ya arrancó el 22 de septiembre—, un outfit alternativo para Simon, un artbook digital, la banda sonora y cosméticos extra. Los precios rondan los 49.99 dólares o 44.99 libras para la edición Standard, y 59.99 dólares para la Deluxe.

Hay versión física, pero únicamente para PS5; por ahora no hay ninguna confirmación de que el juego vaya a llegar a Xbox Series X|S ni a Nintendo Switch.

Con el lanzamiento ya en marcha, Screen Burn Interactive se juega bastante en este debut: es su primer proyecto de esta escala y, a la vez, el primer intento de la franquicia de sostener una historia completa desde una perspectiva enteramente en primera persona.

La apuesta de Konami por ceder Silent Hill a estudios externos sigue dando resultados distintos entre sí, y Townfall confirma que la niebla, la culpa y el terror que definieron a la serie todavía tienen mucho terreno por explorar fuera de los territorios ya conocidos.

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