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2026-10-24

¿La campaña perfecta? Todo lo que sabemos de ‘Call of Duty: Modern Warfare 4’


El cierre de la saga reboot de Infinity Ward reúne 16 misiones, el regreso de la Task Force 141 y el retorno del modo DMZ en plataformas de nueva generación.


Un día después de su estreno, Call of Duty: Modern Warfare 4 ya está disponible en PlayStation 5, Xbox Series X|S, PC y Nintendo Switch 2. El título de Infinity Ward y Activision llegó el 23 de octubre y pone punto final a la narrativa que la franquicia reinició en 2019.

La campaña es el centro de esta entrega, y la pregunta que la rodea es si logra cerrar la historia a la altura de lo que prometía.

Modern Warfare 4 es la vigésima tercera entrega principal de Call of Duty y la cuarta de la subserie Modern Warfare, concebida desde su origen como la última de este ciclo. Activision lo anunció oficialmente el 28 de mayo de 2026 con un tráiler de revelación.

Durante los meses siguientes fue soltando detalles de la campaña, una beta multijugador, un resumen narrativo llamado “Story So Far” y un tráiler de historia que se presentó en el Tokyo Game Show.

Infinity Ward es el desarrollador principal y trabajó con el apoyo de otros estudios de Activision, entre ellos Treyarch, Sledgehammer Games, Raven Software y Beenox. El juego solo se lanzó en plataformas de nueva generación: PS5, Xbox Series X|S, PC (en Steam y Battle.net) y Switch 2. No hay versión para consolas de la generación anterior.

Además de la campaña, el paquete incluye multijugador competitivo y DMZ, el modo de extracción que regresa renovado y que no es gratuito. Tampoco llegó a Xbox Game Pass en su lanzamiento.

La historia se sostiene en dos hilos que avanzan en paralelo. El primero sigue al soldado raso Park, también llamado Park Hyun-Jun, un joven conscripto surcoreano que vive su primer combate real junto a su escuadra, Sierra-1.

El grupo incluye marines de Corea del Sur y soldados estadounidenses integrados a la unidad. Su guerra es una invasión a gran escala de Corea del Norte sobre la península, un conflicto que amenaza con desestabilizar el orden mundial.

El segundo hilo pertenece al capitán Price, quien aparece fuera del sistema y actúa por cuenta propia después de los hechos de Modern Warfare III. Su cacería es personal y lo lleva a cruzarse con integrantes de la Task Force 141 que siguen en pie y con antagonistas nuevos ligados a amenazas globales.

Ambas líneas se entrelazan a lo largo de 16 misiones que pasan por Corea, Nueva York, París y Mumbai. En territorio coreano hay combates de trinchera, asaltos anfibios, escenarios urbanos y zonas montañosas. En las otras ciudades predominan las persecuciones, las operaciones nocturnas y las incursiones de mayor escala.

El tono es más oscuro que el de entregas intermedias de la serie y se apoya en temas como la lealtad, la venganza, las consecuencias de cada decisión y el costo moral de “ensuciarse las manos”.

Las 16 misiones son mayormente lineales, pero cambian de ritmo con frecuencia. Hay secciones de infiltración y sigilo, asaltos, defensa de posiciones, persecuciones en vehículos, secuencias cinematográficas y momentos con armamento especializado.

La campaña alterna acción intensa con pausas narrativas, y también incluye opciones de diálogo con una agencia limitada para el jugador.

La excepción más llamativa es “Stranded”, una misión semiabierta que se desarrolla detrás de las líneas enemigas. Ahí los objetivos pueden cumplirse en cualquier orden y entran en juego la recolección de materiales y el crafteo. Es, además, una de las misiones con más incentivo para volver a jugarla.

En el apartado jugable, el estudio destacó una tecnología llamada “Ballistic Authority”, con la que busca reforzar el control y el realismo táctico del disparo y del movimiento. El arsenal es variado y personalizable, los enemigos y aliados funcionan con una inteligencia artificial pensada para aprovechar coberturas y rutas, y el sigilo y la detección aparecen solo en secciones específicas.

La propuesta no pretende reinventar la fórmula de la franquicia. Apuesta por pulir lo que ya conoce.

La campaña ofrece varios niveles de dificultad, con el modo Realism como opción desbloqueable. Se puede jugar sin conexión a internet, ya que no exige conexión permanente.

El juego corre sobre el motor IW 9.0. Las pruebas tempranas en plataformas de nueva generación indican un rendimiento sólido, aunque la resolución y los cuadros por segundo dependen del modo de juego y del hardware de cada jugador.

El diseño de sonido de armas y entornos tiene un peso especial en una propuesta que busca sentirse táctica y cercana al combate. El reparto de voces incluye cameos de actores reconocidos. En el mercado hispano, la localización y el doblaje al español para Latinoamérica y México están confirmados en las ediciones digitales.

La campaña se completa en unas 6 a 8 horas en dificultad normal. Quien la juegue en un nivel fácil puede terminarla en alrededor de seis, y quien se detenga a explorar puede acercarse a las nueve. Es una duración acorde con el formato habitual de la franquicia, que apuesta por una experiencia intensa y concentrada.

Para extender la vida del modo hay coleccionables, desafíos y recompensas por misión, entre las que se cuentan operadores, tokens de experiencia y cosméticos. La misión semiabierta y las dificultades altas completan el incentivo para repetir.

El calendario de acceso se repartió en tres fechas. El 16 de octubre abrió el acceso anticipado a la campaña completa para quienes preordenaron digitalmente las ediciones Estándar o Vault. El 20 de octubre llegó el acceso anticipado a DMZ. El 23 de octubre se lanzó el juego completo. Por eso, para quienes compraron por adelantado, la campaña ya llevaba una semana disponible cuando el título se estrenó oficialmente.

En México, los precios aproximados en tiendas como Xbox Store y otros comercios son de entre 1,299 y 1,499 pesos para la edición Estándar, y de alrededor de 1,999 pesos para la Vault. Son cifras de referencia que pueden variar según la tienda y la plataforma.

La respuesta depende de qué se le pida a una campaña de Call of Duty. Modern Warfare 4 no ofrece una duración extensa ni mecánicas radicalmente nuevas, y tampoco lo intenta; lo que sí propone es una estructura clara con dos protagonistas, una misión semiabierta que rompe la linealidad, un tono más sombrío y un cierre para los arcos narrativos que la subserie fue abriendo desde 2019.

Es una campaña pensada como despedida, y la medida de su éxito dependerá de si ese cierre cumple con las expectativas de cada jugador. Con el juego ya en el mercado y con las modalidades de multijugador y DMZ al alcance de todos, la conversación pasará ahora de la historia al resto del paquete.

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