La alta demanda de componentes para inteligencia artificial absorbe la producción de Samsung, generando ganancias récord en chips, pero amenazando con subir los precios y retrasar el lanzamiento de consolas y PC hasta 2028.
Samsung Electronics acaba de poner sobre la mesa un diagnóstico que va a incomodar a toda la cadena de la electrónica de consumo, y en particular a la industria de los videojuegos: la escasez global de memorias no solo continúa, sino que se va a intensificar durante 2027 y va a seguir presente al menos hasta 2028.
El anuncio llegó durante la conferencia de resultados del segundo trimestre de 2026, correspondiente al cierre del 30 de junio, y coincidió con una fotografía financiera curiosa, casi contradictoria a primera vista: ganancias récord en la división de chips y pérdidas en la división de dispositivos de consumo, en simultáneo con una ronda de despidos selectivos en varias regiones del mundo.
Jaejune Kim, vicepresidente ejecutivo del negocio de memoria de Samsung, fue quien puso en palabras el problema durante la presentación de resultados. Según explicó, la demanda que no pudo satisfacerse este año se va a trasladar al próximo, lo que va a endurecer aún más las condiciones de oferta. Kim fue directo al señalar que las restricciones de suministro van a ser más severas en 2027 que en 2026, y que todo indica que la escasez se va a extender hasta 2028.
También aclaró un punto clave para entender por qué esto no se resuelve de un día para el otro: no hay margen para un incremento significativo de la oferta antes de esa fecha, porque construir una fábrica nueva y ponerla en marcha, desde el arranque hasta la producción real de obleas, toma entre tres y tres años y medio.
La razón de fondo es la demanda de los servidores de inteligencia artificial, incluyendo lo que ahora se conoce como «agentic AI», que absorbe capacidad de producción de manera prioritaria; Samsung ya firmó acuerdos de suministro de largo plazo, de al menos cinco años, con los cinco mayores operadores de centros de datos del mundo, y está cerca de cerrar acuerdos similares con otros cinco.
Estos contratos, que incluyen pagos anticipados y precios mínimos garantizados, ya cubren entre el 60% y el 70% de la capacidad de memoria de la compañía a mediano y largo plazo.
Detrás de todo esto está el apetito de los hyperscalers: Microsoft, Google, Amazon, Meta, OpenAI y los principales laboratorios de inteligencia artificial necesitan volúmenes enormes de HBM para entrenar e inferir con sus modelos, además de DRAM y NAND para sostener sus servidores.
Ese apetito le está quitando capacidad de producción a los productos que consumimos todos los días, como teléfonos y computadoras.

El golpe directo a la industria del gaming
Acá es donde la historia empieza a tocarnos más de cerca como jugadores. La crisis eleva los costos de la DRAM, la NAND, los SSD y los componentes que necesitan las GPU, y los fabricantes están priorizando la inteligencia artificial por sobre los productos de consumo, lo que reduce la disponibilidad para consolas y dispositivos portátiles.
Los efectos posibles incluyen un aumento en los costos de producción para PlayStation, Xbox y Nintendo, así como para dispositivos como Steam Deck, ASUS ROG Ally, Lenovo Legion Go y MSI Claw, y también para las próximas generaciones de consolas, que podrían enfrentar precios más altos o directamente retrasos en su lanzamiento.
La fabricación de GPU de consumo, tanto de NVIDIA como de AMD, también se ve afectada por la escasez de memoria de video. Ya se observa presión sobre los precios de la RAM y los SSD, y sobre los márgenes de las consolas; Microsoft llegó a mencionar subas de más de dos veces y media en los costos de almacenamiento y memoria.
Para quien juega, hay varios escenarios que ya se empiezan a sentir y que probablemente se profundicen. El aumento de precios es el más probable de todos, y ya está ocurriendo en computadoras, notebooks y kits de memoria RAM, con posibles subas también en consolas y portátiles.
La menor disponibilidad de productos es otro riesgo concreto, sobre todo para quienes arman sus propias PC gamer, y para SSD y RAM en general. Los retrasos en el lanzamiento de nuevo hardware también son un escenario posible, ya sea para futuras consolas o para actualizaciones de los modelos actuales.
En síntesis, las PC gamer, las notebooks, las tarjetas gráficas, los SSD y la RAM van a ser más caros y más difíciles de conseguir al menos hasta 2028, en lo que podría convertirse en una versión prolongada de aquella crisis de componentes que ya vivimos hace unos años, pero esta vez con la inteligencia artificial como protagonista absoluta.
¿Cómo le está yendo a Samsung?
Acá es donde el cuadro se vuelve interesante para la empresa, pues en el segundo trimestre de 2026, Samsung reportó ingresos consolidados de 171,5 billones de wones, unos 119.000 millones de dólares, con un crecimiento del 28% respecto al trimestre anterior y del 130% respecto al mismo período del año pasado.
El beneficio operativo fue igual de espectacular: 89,5 billones de wones, un salto del 56% trimestre contra trimestre y de un 1.814% interanual, con un margen operativo del 52,2%; las ganancias por acción llegaron a 10.849 wones.
Casi todo ese resultado sale de un solo lugar: la división de Soluciones de Dispositivos, es decir, semiconductores. Esa unidad generó 127,5 billones de wones en ingresos, un 56% más que el trimestre anterior, y 89,2 billones de wones en beneficio operativo, lo que representa prácticamente el 99,7% de la ganancia operativa total del grupo, con un margen cercano al 70%.
El negocio de memoria tocó máximos históricos en volumen de envíos tanto de DRAM como de NAND, con precios de venta promedio en alza: la DRAM subió en el rango medio del 40% trimestre contra trimestre, y la NAND en el rango alto del 60%. El HBM4 ya está en fase de escalamiento y las primeras muestras del HBM4E ya fueron enviadas a clientes.
La otra cara de la moneda es la división de Experiencia de Dispositivos, que agrupa móviles, televisores y electrodomésticos. Ahí los ingresos cayeron un 9% trimestre contra trimestre, hasta los 48 billones de wones, y la unidad registró una pérdida operativa de alrededor de 0,8 billones de wones.
El segmento móvil, conocido como MX, perdió 0,7 billones de wones, algo que no tiene antecedentes en la historia de la compañía: es la primera pérdida trimestral registrada en ese negocio, y ocurrió pese a que las ventas de la línea Galaxy S26 y de la serie A vinieron bien. El motivo es el encarecimiento de los propios componentes que Samsung fabrica para sí misma y para terceros.
La fundición, en cambio, mejoró gracias a la demanda de base dies para HBM y a nuevos pedidos desde Estados Unidos, con avances en el nodo de 2 nanómetros para computación de alto rendimiento. Se espera además la puesta en marcha de la primera fábrica de Taylor, en Texas, con posibilidad de expansiones en el futuro.
En materia de competencia, Samsung está recuperando participación de mercado en HBM hasta acercarse a los niveles que ya tiene en DRAM, alrededor del 40%. Sus rivales directos son SK Hynix, que sigue liderando el segmento de HBM, y Micron, mientras que en fundición el gran competidor es TSMC.
Los problemas de fabricación que Samsung venía arrastrando en nodos avanzados se están superando en parte gracias a una mayor utilización de sus plantas. Para dimensionar el año completo, en 2025 la compañía había cerrado con ingresos anuales récord de 333,6 billones de wones y un beneficio operativo de 43,6 billones.