Desarrollado por Lunar Software, hace unos días llegó por fin ROUTINE, un survival horror espacial que tardó más de una década en hacerse realidad. Anunciado por primera vez en 2012 para PC, el juego atravesó todo tipo de obstáculos durante sus casi 10 años de desarrollo, desde cambios de motor gráfico hasta amenazas de cancelación. No fue hasta que Raw Fury apostó por el proyecto que el título pudo continuar su camino y, finalmente, ver la luz.
Y la espera, sin duda, ha valido la pena.
En ROUTINE encarnamos a un ingeniero que despierta de la hibernación en una base lunar abandonada y devastada. No recuerda su misión ni lo que ocurrió, pero tiene un objetivo claro: salir de allí con vida. El sistema de movimiento apuesta por la inmersión total y va más allá de un walking simulator, porque, además de caminar o agacharnos, podremos arrastrarnos por el suelo para mirar bajo muebles, ponernos de puntillas para inspeccionar estanterías altas y asomarnos por las esquinas. También interactuamos con terminales que refuerzan la sensación de estar realmente dentro de la estación.

Los acertijos sin duda son de sus puntos más fuertes y están diseñados para recompensar la observación y la lógica. ROUTINE no te lleva de la mano ni te da las pistas en bandeja de plata, sino que confía en tu intuición. Las pistas siempre están ahí, pero requieren atención, paciencia y compromiso por parte del jugador.
Para avanzar contamos con la C.A.T., una multiherramienta con diferentes módulos que iremos desbloqueando. Aunque al inicio su uso puede resultar confuso, poco a poco, descubrirás su potencial y tomar fotos o usar la visión ultravioleta se sentirá más como un reflejo que una tarea.
Otro de los grandes aciertos es la ausencia de HUD. No hay barras de vida, ni retículas, ni minimapas. La información está integrada en el propio mundo debemos mirar nuestro traje o inspeccionar el arma para comprobar su estado y la munición restante. Cada acción se siente manual, física y deliberada y todo contribuye a la inmersión ya que no solo te concentras en apretar botones, sino en interactuar realmente con tu entorno.

Por supuesto, no nos faltarán los enemigos, que en este caso son robots centinela que patrullan la estación. Estos robots no pueden ser derrotados, solo es posible aturdirlos temporalmente y huir, lo que crea una tensión constante y la sensación de que nunca estás a salvo, porque no sabes en qué momento podrías encontrarte con un vigilante mientras exploras la estación. Aunque eso sí, con el tiempo puede resultar algo sencillo despistarlos o resistir sus ataques, lo que reduce un poco la sensación de peligro en los tramos más avanzados.
Narrativamente, el juego es adictivo, cuanto más descubres, más quieres saber y el diseño laberíntico de la estación invita a explorar cada rincón. Todo esto está potenciado por Unreal Engine 5 y un filtro visual estilo found footage que recuerda a grabaciones analógicas. La niebla volumétrica, las partículas en suspensión y el vapor que escapa de las tuberías reaccionan a la luz de la linterna, creando una atmósfera hipnótica e inquietante. Las luces de emergencia bañan los pasillos con un rojo opresivo y el aire ochentero del sci-fi clásico aporta un toque de nostalgia muy especial.

El sonido es otro de sus pilares. La mayor parte del tiempo solo escucharas tu respiración, tus pasos y las pisadas de los robots que patrullan en algún lugar de la estación. Sin embargo, nada está fuera de lugar. El diseño sonoro mantiene al jugador en alerta constante y no es de sorprender, pues Mick Gordon estuvo a cargo de este apartado, al menos hasta el 2024, cuando tuvo que abandonar el proyecto.
En definitiva, ROUTINE es una experiencia imprescindible para los amantes del terror y de la ciencia ficción que buscan una historia atrapante y bien construida. Aunque su jugabilidad es simple, con ella se construye una experiencia envolvente y tensa, que te hará sentir triunfante cuando logres descubrir todos los secretos que rodean este título.
ROUTINE ya está disponible para PC, Xbox One y Xbox Series X|S.