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2026-08-23

‘Mortal Shell II’: Una secuela con fuerza para competir como alternativa soulslike


La secuela independiente revoluciona el género soulslike con un mapa más denso, combate basado en Resolve y mayor flexibilidad para crear builds únicas.


Cold Symmetry lanzó Mortal Shell II, secuela independiente de su soulslike de 2020, con edición estándar disponible en PC a través de Steam, PlayStation 5 y Xbox Series X|S, y un acceso anticipado de hasta 72 horas para quienes adquirieron la Devout Edition desde el 17 de agosto.

Publicado por Playstack, el título llega en un mes cargado de estrenos grandes y representa una evolución sustancial respecto al original: un combate reformulado sin barra de stamina, un mundo mucho más amplio y ocho Shells jugables que amplían de forma notable las posibilidades de construcción de personaje.

El juego se vende en tres versiones: la edición estándar cuesta 49,99 dólares, la Devout Edition, versión digital deluxe, sube a 59,99 dólares e incluye ocho skins Obsidian para los Shells además del acceso anticipado; existe también una Revered Edition física exclusiva de PlayStation 5, con el juego, un SteelBook, un artbook y láminas, que se agotó en varias tiendas durante la etapa de reservas.

La clasificación por edades corresponde a Mature 17+ según la ESRB, por sangre, violencia intensa, lenguaje fuerte y temáticas sugerentes, y a PEGI 18 en el sistema europeo. Las voces están únicamente en inglés, aunque los textos y subtítulos cubren una docena de idiomas, entre ellos español de España y de México. Es una experiencia estrictamente para un jugador, sin modos online.

Antes del lanzamiento, el estudio había habilitado una beta abierta que superó las 500.000 descargas, un dato que ya garantiza el interés generado por la secuela.

Mortal Shell II: Análisis y novedades del nuevo soulslike

Mortal Shell II funciona como secuela autocontenida: no exige haber jugado la entrega original para entender su historia, aunque comparte escenario en las tierras de Fallgrim y conserva referencias puntuales, como el Shell Harros.

El jugador controla al Harbinger, una entidad débil y sin forma propia que necesita poseer Shells, los cadáveres de guerreros caídos, para obtener sus habilidades y estilos de combate. La misión central consiste en recuperar los Ova, huevos robados de la Undermether que hoy custodian criaturas y falsos dioses repartidos por un mundo devastado.

Del original regresa el sistema de Shells como clases intercambiables, el combate pesado y castigador, y la estética de fantasía oscura con influencias del heavy metal. Lo que cambia es la escala: ahora hay ocho Shells frente a los cuatro o cinco de la primera entrega, se suman sidearms, armas secundarias a distancia que incluyen variantes tipo escopeta, y aparecen las Tarstones, modificadores pasivos y activos que permiten personalizar aún más cada build.

El mapa reúne más de 60 dungeons de tamaño variable, y la progresión combina la búsqueda de nuevos Shells con el desbloqueo de memorias mediante una moneda llamada Glimpse, además de la mejora de armas melee y sidearms.

El cambio más notable es la eliminación de la barra de stamina, un elemento central en el género soulslike. En su lugar, el juego introduce el Resolve, un recurso que se genera con los golpes cuerpo a cuerpo y habilita ejecuciones y habilidades especiales.

La consecuencia directa es un combate más ágil y permisivo en el ritmo de ataque, sin que eso implique perder la dureza característica del estudio: los errores del jugador siguen resultando en muertes rápidas.

El sistema conserva ataques ligeros y pesados, bloqueos, parry, esquivas y contraataques, y suma ejecuciones mejoradas respecto al primer juego. Cada Shell habilita un estilo de juego distinto, desde builds agresivas hasta enfoques más sigilosos o resistentes, lo que multiplica la variedad de aproximaciones posibles frente a un mismo enemigo.

A diferencia del recorrido más lineal y confinado del Mortal Shell original, la secuela propone un mundo abierto compacto y densamente interconectado, con senderos, atajos y puntos de viaje rápido que facilitan el desplazamiento.

No se trata de una escala masiva al estilo de los mundos abiertos más ambiciosos del género: el propio estudio define esta decisión como un diseño que busca respetar el tiempo del jugador, priorizando la densidad de contenido sobre la extensión del mapa.

Las más de sesenta mazmorras varían en tamaño y complejidad, desde espacios breves hasta estructuras más elaboradas, y están repartidas por regiones como bosques prohibidos, tumbas heladas, templos en ruinas y ciudadelas de hueso.

Cada una ofrece recompensas claras, ya sean Shells, armas, mejoras o fragmentos de historia, lo que refuerza el incentivo a explorar más allá de la ruta principal. En comparación con otros referentes del género, el resultado se ubica en un punto intermedio: más compacto y manejable que las propuestas de mundo abierto más extensas, pero considerablemente más generoso en contenido y recompensas que el diseño original del estudio.

El juego mantiene la exigencia propia del género, con enemigos agresivos y jefes demandantes, pero incorpora mecanismos para suavizar esa curva sin eliminarla. Existe un objeto específico que habilita un modo más accesible mediante bonificaciones limitadas, pensado para quienes buscan seguir disfrutando del combate sin la presión máxima del desafío original, además de un modo nocturno de mayor dificultad para quienes buscan lo contrario.

La progresión de builds y la exploración también inciden directamente en cuánto se complica o se facilita el avance, y varios análisis coinciden en que el tramo intermedio de la aventura se vuelve más manejable a medida que el jugador arma una build sólida.

Mortal Shell II se encuentra en un punto de equilibrio entre exigencia y disfrute: más accesible que su predecesor sin resignar el carácter punitivo que define al género, aunque persisten señalamientos sobre picos de dificultad puntuales y telegraphs excesivos en algunos combates.

Por su parte, la trama sitúa al Harbinger en la tarea de recuperar los Ova que fueron robados de la Undermether, en un contexto de fantasía oscura y post-apocalíptica ambientado en Fallgrim. La narrativa se construye de forma fragmentada, a través de las memorias asociadas a cada Shell, las descripciones de objetos y escenarios, y los diálogos con distintos personajes no jugables, un método coherente con la tradición del estudio y del género en general.

Respecto al original, la historia resulta algo más directa y comprensible, aunque conserva un tono críptico que exige atención por parte del jugador para reconstruir el contexto completo. Las valoraciones sobre este apartado están divididas: para algunos, las historias individuales de los Shells aportan una dimensión más humana y cercana a la narrativa; para otros, sigue tratándose de un componente secundario frente al peso que tiene el propio sistema de combate y exploración.

Mortal Shell II tiene argumentos sólidos para posicionarse como una alternativa relevante dentro del abarrotado panorama soulslike de 2026. Ofrece un sistema de combate fresco, una profundidad de builds poco habitual en el género y un mundo diseñado para recompensar la exploración sin exigir el tiempo que demandan las propuestas de escala más ambiciosa.

Representa, en la práctica, una evolución casi total respecto al Mortal Shell original, con el ritmo de combate y la variedad de estilos de juego como sus mayores virtudes, y el pulido técnico inicial junto con la profundidad narrativa como sus principales asignaturas pendientes. Frente a los grandes referentes del género, no llega a reemplazarlos en escala ni en pulido, pero se consolida como una de las alternativas independientes más sólidas de los últimos tiempos.

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