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2026-10-16

¿Acción e historia bien equilibrada? Descubre si vale la pena ir al cine a ver la película de Street Fighter

El regreso de una de las franquicias más emblemáticas del mundo gamer a las salas de cine ha generado enorme expectativa entre la comunidad y los amantes del cine. Durante décadas, las adaptaciones cinematográficas de los combates de arcade sufrieron para encontrar la fórmula adecuada; sin embargo, bajo la dirección de Kitao Sakurai, este icónico universo setentero y ochentero regresa renovado. En esta reseña analizaremos si la nueva película logra entregar secuencias de combate espectaculares con una narrativa sólida, o si tropieza en el intento, y los pequeños vacíos en el guion que debes tomar en cuenta antes de comprar tu boleto para disfrutarla en la pantalla.

Para entender el impacto de esta producción es necesario recordar la época dorada de las maquinitas, donde cada ficha invertida significaba la oportunidad de demostrar las mejores combinaciones para lanzar los ataques más poderosos y derrotar a tu oponente. El título noventero dejó marcado el término Hadouken en la memoria de todos los fans, convirtiéndose en el estándar de oro de los juegos de pelea. Durante los noventa, la primera película intentó suavizar lo fantástico para encajar en una fórmula de acción tradicional, restándole identidad a la obra original.

Afortunadamente, el nuevo largometraje rompe por completo con esa mala racha. Sakurai apuesta fuertemente por la estética noventera, respetando el vestuario característico y los elementos que hicieron famosa a la saga. Desde el uso de pasajes animados que recuerdan la época del anime hasta la inclusión de temas musicales emblemáticos, la película rinde tributo directo a quienes crecieron frente a la pantalla de un arcade.

La historia gira fundamentalmente en torno al vínculo de hermandad y rivalidad entre Ryu y Ken. Ambos estudiantes del maestro Gouken, quienes buscan dominar la fuerza interior del Hado. No obstante, quien logra ese gran poder puede caer en la obscuridad, lo que corrompe la mente de quienes albergan resentimiento o codicia, tal como ocurrió con el personaje de Akuma.

La narrativa nos muestra a Ryu y Ken navegando por senderos completamente opuestos tras un trágico ataque de Akuma y un combate decisivo en el torneo de M. Bison donde Ryu derrotó a Sagat usando una fuerza descontrolada. Por un lado, Ryu vive apartado de los reflectores buscando la paz interior y trabajando en puestos de comida callejera; por otro lado, Ken disfruta del estrellato en la televisión, con los lujos de la época y exhibiciones, aunque atormentado internamente por el dolor de sentirse a la sombra de su compañero.

El conflicto se profundiza cuando M. Bison trama un plan para capturar a Ryu y extraer su energía maligna para potenciar su propia fuerza, integrando las motivaciones de Chun-Li, quien busca venganza por la pérdida de su padre.

Las secuencias de combate están filmadas para lucir en formatos de gran tamaño como las salas IMAX, capturando la esencia acrobática de las peleas originales. Las coreografías se sienten orgánicas, fluidas y llenas de energía, gracias a un elenco que combina talento dramático con practicantes de artes marciales y deportistas profesionales.

Noah Centineo aporta un carisma magnético al rol de Ken, mientras que Andrew Koji entrega una interpretación precisa de Ryu. Por su parte, Callina Liang se convierte en una de las revelaciones de la cinta al capturar toda la presencia, determinación y elegancia combativa de Chun-Li.

Sorprenden de forma muy positiva las participaciones de figuras como Cody Rhodes en la piel de Guile, aportando un acertado toque de humor sin romper la tensión, 50 Cent personificando la presencia imponente de Balrog, y Jason Momoa divirtiéndose al máximo interpretando la ferocidad de Blanka. Asimismo, las apariciones de peleadores de artes marciales mixtas como Alexander Volkanovski y gladiadores como Roman Reigns le otorgan un peso físico descomunal a las breves pero impactantes intervenciones de Akuma.

Al evaluar el equilibrio entre la acción y la historia, surgen los puntos donde la película demuestra cierta fragilidad. Intentar complacer a los seguidores introduciendo a la inmensa mayoría de personajes del juego genera que el ritmo de la película se sienta por momentos excesivamente apresurado. Al abarcar tantos frentes a la vez, la película se fragmenta en pequeñas subtramas paralelas: el origen de Blanka, las motivaciones de Cammy, la intervención de E. Honda, Zangief o Vega, y la dinámica entre Ken y su entorno personal.

Esta acumulación de elementos provoca que algunos personajes muy queridos por la audiencia dispongan de escaso tiempo para lucirse en pantalla, dejando la sensación de que ciertos enfrentamientos icónicos pudieron desarrollarse con mayor calma. Aunque la tensión emotiva entre Ryu y Ken logra mantenerse como el eje de la cinta hasta la resolución del conflicto con Bison, la historia paga el precio de no profundizar por completo en todos los combatientes presentados.

Llegando al desenlace, el filme opta por resolver la batalla principal apresuradamente para sembrar las bases de futuros proyectos cinematográficos. Este recurso genera un cierre que puede percibirse algo abrupto.

Sin embargo, respondiendo a la interrogante central, la película sí consigue un balance sumamente entretenido entre su argumento y sus secuencias de combate. No estamos ante un guion denso o innecesariamente complicado, sino ante una aventura de acción ágil que respeta las reglas de su propio universo y no se avergüenza del material en el que se basa. El sentido del humor maduro, la química de los actores y el respeto por los movimientos clásicos compensan con creces las pequeñas fallas de ritmo.

Street Fighter demuestra que las adaptaciones de videojuegos finalmente encontraron el camino correcto al tratar el material original con cariño y dinamismo. A pesar de la sobrecarga de personajes y de un final enfocado en dejar cabos sueltos para el futuro, la película ofrece una experiencia llena de nostalgia genuina. Si no eres muy fan creo que puedes sentir poco dinamismo y poca fluencia en la historia, pero disfrutarás los combates, créeme que ver a Chun-Li en batalla es algo que no te puedes perder.

Si eres fan de la franquicia notarás todos esos guiños de la historia, así que te recomiendo conocer un poco más del lore de la historia para que aprecies cada movimiento y ataque lanzado en las batallas.

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