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2026-06-29

Revive la polémica de los videojuegos físicos que no tienen disco


El auge de los instaladores mínimos, el formato Game-Key Card de Switch 2 y lanzamientos como GTA VI sin disco aceleran la desaparición del formato físico tradicional, desatando duras críticas por la dependencia de internet y la pérdida de la propiedad real.


El concepto de «edición física sin disco» no responde a un único modelo, sino a varias categorías que conviven en el mercado actual. La copia física tradicional, predominante hasta la generación de PS3 y Xbox 360, contenía la totalidad o la mayor parte del juego en el medio físico, permitiendo una experiencia jugable sin depender de descargas adicionales.

Frente a ese modelo original han surgido alternativas que diluyen el concepto de propiedad física, pues existen cajas que únicamente incluyen un código de descarga, sin ningún medio físico insertable, una modalidad que se volvió frecuente en ediciones limitadas y que recientemente adoptó Grand Theft Auto VI, cuya edición física llegará con un código para redimir en caja, sin disco físico de por medio.

Otra variante es el disco instalador o «stub», que contiene apenas algunos megabytes o gigabytes parciales del contenido total. Este tipo de medio actúa esencialmente como una licencia o mecanismo de verificación: obliga al usuario a descargar el resto del juego desde los servidores de la compañía, y en la mayoría de los casos el disco debe permanecer insertado en la consola para poder jugar, incluso después de completada la descarga.

También existen discos con licencia parcial, donde una porción considerable del juego sí reside en el medio físico, mientras que el resto se completa mediante descarga y parches posteriores. Finalmente, los casos más extremos llegan a contener menos de 100 megabytes en el disco, una fracción insignificante frente a los más de 80 gigabytes que puede ocupar el título completo una vez instalado.

El origen de esta tendencia puede rastrearse hasta la llegada de PS4 y Xbox One, alrededor de 2013, cuando se impuso la instalación obligatoria de los juegos al disco duro debido a la lentitud de lectura de los discos Blu-ray. En ese momento, los discos todavía contenían los datos completos o la gran mayoría de ellos, complementados con parches del primer día.

Con el avance de esa generación, el crecimiento de los parches y el contenido descargable comenzó a generar descargas cada vez más significativas. Sin embargo, fue con la llegada de PS5 y Xbox Series, a partir de 2020, cuando se popularizaron los «stubs» mínimos como estándar de facto para numerosos lanzamientos de gran escala.

En el ecosistema de Nintendo, los cartuchos de Switch mantuvieron capacidades limitadas, de entre 32 y 64 gigabytes, lo que en ciertos casos también obligó a descargas adicionales, aunque sin la misma controversia inicial que se generó en consolas de sobremesa.

La situación cambió de forma definitiva con el lanzamiento de Switch 2, que formalizó oficialmente un nuevo formato físico: las Game-Key Cards. El debate volvió a intensificarse recientemente con casos como Doom: The Dark Ages, Indiana Jones and the Great Circle y el ya mencionado GTA VI.

Entre los títulos que detonaron mayor polémica destaca Call of Duty: Modern Warfare II, lanzado en 2022 para PS5 y Xbox, cuyo disco físico contenía apenas 72 megabytes frente a una descarga total cercana a los 150 gigabytes, una proporción que llevó a numerosos usuarios a calificar el producto como un «disco vacío», dado que ni siquiera la campaña principal se encontraba almacenada en el medio físico.

Otro caso emblemático es Doom: The Dark Ages, publicado en 2025 por Bethesda e id Software, cuya versión para PS5 incluye únicamente 85 megabytes en disco y la de Xbox alrededor de 328 megabytes, frente a una descarga de aproximadamente 85 gigabytes.

Indiana Jones and the Great Circle, también de Bethesda y lanzado para PS5 en 2025, presentó un esquema distinto, pero igualmente cuestionado: el disco contiene alrededor de 20 gigabytes de un total que ronda los 125 gigabytes, por lo que la mayor parte del contenido depende igualmente de la descarga posterior.

Y recientemente, el caso de GTA VI se ha convertido en uno de los más comentados por la magnitud del título y la expectativa generada alrededor de su lanzamiento. La edición física del juego de Rockstar y Take-Two llegará en una caja con un código de descarga, sin ningún disco físico incluido, una decisión que ya provocó la retirada del producto por parte de algunos comercios minoristas.

A esta lista se suman múltiples lanzamientos de terceros para Switch 2 bajo el formato Game-Key Card, así como otros títulos de gran formato de editoras como Ubisoft y Electronic Arts que también han presentado descargas considerables en sus versiones físicas.

Diversos factores explican por qué las compañías han adoptado este modelo de manera generalizada. En primer lugar, los costos de fabricación: los cartuchos de alta capacidad resultan significativamente más caros que los discos Blu-ray estándar o que los simples discos de licencia, lo que impacta directamente en los márgenes de producción y en la logística de distribución.

En segundo término, el tamaño de los juegos ha crecido de manera sostenida, con archivos que con frecuencia superan los 100 gigabytes una vez sumados los parches, una cifra que excede la capacidad de almacenamiento de los discos Blu-ray convencionales, incluso en sus variantes de mayor densidad.

A esto se suma la naturaleza de los juegos como servicio y la frecuencia de las actualizaciones: una versión almacenada únicamente en disco físico queda obsoleta con rapidez frente a los parches constantes que reciben los títulos modernos.

Desde el plano económico, la distribución digital ofrece márgenes más favorables para las editoras y reduce el riesgo de filtraciones o fugas de contenido antes del lanzamiento, un fenómeno que ha cobrado especial relevancia en producciones de la magnitud de GTA VI.

La documentación técnica de plataformas como el kit de desarrollo de Xbox contempla la posibilidad de que los editores opten por discos parciales o por experiencias completamente funcionales sin conexión, pero en la práctica la mayoría de las compañías elige el modelo de stub mínimo. Cabe destacar que son escasas las declaraciones públicas de la industria que reconozcan abiertamente el ahorro económico como motivación principal; el discurso tiende a enmarcar esta decisión en términos de «optimización» y «experiencia del usuario».

Para el usuario, este modelo de distribución conlleva una serie de consecuencias prácticas que han alimentado el descontento. La primera y más evidente es la dependencia de una conexión a internet estable y de un volumen de datos considerable, lo que representa una barrera real para quienes residen en zonas con conectividad limitada o enfrentan interrupciones de servicio.

En materia de conservación y reventa, la posibilidad de seguir disfrutando del juego depende de que los servidores de descarga permanezcan activos, además de que, en el caso de las Game-Key Cards, el cartucho conserve su capacidad de transferencia entre usuarios. Se trata, en cualquier caso, de un escenario que conlleva un riesgo inherente a futuro.

El concepto mismo de propiedad se ve modificado: lo que el consumidor adquiere se asemeja más a una licencia revocable que a la posesión tradicional de un producto físico completo. Para el coleccionismo, esto se traduce en cajas vacías o discos con contenido mínimo que pierden valor frente a las ediciones físicas completas de generaciones anteriores.

A largo plazo, el escenario más preocupante es el de un eventual cierre de los servidores de descarga, lo que dejaría inutilizables los discos o cartuchos que dependen de ellos, un riesgo que ya tiene precedentes documentados en la historia reciente de la industria con otros productos en línea que dejaron de estar disponibles. A esto se añade la necesidad de instalaciones obligatorias que consumen espacio de almacenamiento adicional, incluso en los casos donde el disco sí contiene una porción relevante del contenido.

Un comentario

  1. Yo llevo años comprando juegos en digital y me encanta la comodidad, pero sí me hace ruido depender de un servidor o de una licencia para seguir teniendo acceso
    Para mí, el formato físico hoy ya es más un tema de colección 🙂

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