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2026-04-19

¡Cuidado con la estafa! Conoce los juegos más populares con malware


Los videojuegos se han consolidado como una de las formas de entretenimiento más masivas del planeta. No obstante, ese mismo éxito los ha convertido en un blanco prioritario para la ciberdelincuencia.

La ecuación es clara para los atacantes: decenas de millones de usuarios ávidos de contenido gratuito, modificaciones (mods) y ventajas competitivas, sumado a una confianza muchas veces ingenua en las fuentes de descarga. Los ataques que utilizan títulos populares como señuelo alcanzaron ya cifras récord en el último periodo, provocando el robo masivo de datos personales, credenciales de acceso y criptomonedas.


Los ciberdelincuentes aprendieron a explotar la psicología propia del jugador. La obsesión por obtener ventajas competitivas mediante trucos o “cheats”, el deseo de conseguir versiones gratuitas de juegos de pago, la ansiedad por acceder a actualizaciones anticipadas y la cultura de colaboración en comunidades de modding crean un caldo de cultivo ideal.

Títulos con grandes ecosistemas de modificaciones no oficiales, como foros y servidores de Discord, facilitan la distribución de archivos maliciosos camuflados. Empresas como Kaspersky señalan que los juegos con mayor base de usuarios de la Generación Z generan un volumen de búsquedas de contenido no oficial tan alto que los convierte en “un campo de batalla para los ciberdelincuentes”.

A ello se suma que las cuentas de juegos tienen un valor económico real: skins, monedas virtuales y progresos se venden de forma habitual en mercados negros digitales.

Entre el 1 de abril de 2024 y el 31 de marzo de 2025, la telemetría de Kaspersky detectó 19.038.175 intentos de ataques que empleaban nombres de videojuegos populares para ocultar archivos maliciosos o no deseados. En total, más de 408.550 usuarios en todo el mundo fueron el objetivo directo de estas amenazas. El punto de mayor actividad se registró en marzo de 2025, con 1.842.370 intentos concentrados en un solo mes.

Al desglosar las amenazas, los denominados “downloaders” encabezan la lista con 17,7 millones de intentos. Se trata de software no deseado que, una vez en el sistema, descarga malware adicional como spyware o keyloggers. Le sigue el adware, con 533.157 intentos; programas que saturan la pantalla con anuncios intrusivos mientras recopilan datos de navegación. En tercer lugar aparecen los troyanos, con 255.639 intentos; archivos diseñados para robar contraseñas, otorgar acceso remoto a los atacantes o desplegar ransomware que secuestra la información del equipo.

Por su parte, la firma ESET documentó durante 2024 y 2025 un incremento de los llamados “infostealers” o robadores de información, en particular RedLine Stealer y Lumma Stealer, distribuidos dentro de cracks y cheats. Lumma Stealer creció un 369 por ciento en la segunda mitad de 2024, lo que evidencia la rápida escalada de este tipo de malware especializado en el robo de datos sensibles.


El informe de Kaspersky identifica tres títulos que concentran la mayor parte de los intentos de ataque. En primer lugar se encuentra Grand Theft Auto (GTA), con 4.456.499 intentos. Le sigue Minecraft, con 4.112.493 intentos. El podio lo cierra Call of Duty, con 2.635.330 intentos. Detrás de estos tres aparecen otros nombres de gran popularidad: The Sims, con 2,4 millones; Roblox, con 1,5 millones; y en menor medida FIFA, Among Us y otros títulos masivos.

Los métodos de distribución más frecuentes incluyen mods y hacks no oficiales descargados desde foros, canales de Discord, repositorios de GitHub o sitios de terceros; juegos pirateados o cracks que se anuncian como versiones “gratuitas” pero que incluyen malware oculto; archivos falsos como instaladores, packs de texturas o shaders que prometen mejoras gráficas; enlaces difundidos en YouTube y redes sociales a través de canales previamente comprometidos; e incluso, de forma más alarmante, dentro de plataformas oficiales como Steam, donde se han detectado juegos independientes maliciosos publicados por actores fraudulentos.

En junio de 2025, Check Point Research dio a conocer una campaña que logró infectar a más de 1.500 jugadores de Minecraft. El malware, escrito en Java, se distribuía a través de repositorios en GitHub disfrazado de mods y cheats populares como Oringo y Taunahi. Una vez que el usuario colocaba el archivo en la carpeta de mods, el código malicioso comenzaba a robar tokens de Discord y de la propia cuenta de Minecraft, credenciales almacenadas en navegadores, carteras de criptomonedas y contraseñas de Steam. Para hospedar los repositorios falsos, los atacantes utilizaron una infraestructura conocida como “Stargazers Ghost Network”.

En enero de 2026, el FBI abrió una investigación sobre una operación en Steam en la que un mismo actor malicioso publicó al menos siete juegos con malware incrustado: BlockBlasters, Chemia, Dashverse (también conocido como DashFPS), Lampy, Lunara, PirateFi y Tokenova. PirateFi fue retirado de la plataforma en febrero de 2025, pero ya había sido descargado entre 800 y 1.500 veces; contenía el infostealer Vidar. BlockBlasters logró robar criptomonedas por un valor estimado de 150.000 dólares. En todos los casos, los juegos robaban cookies de navegadores, credenciales de acceso y datos de carteras de criptomonedas. El FBI solicitó formalmente a las víctimas que reporten su caso.

Por otra parte, Kaspersky documentó campañas activas entre septiembre y diciembre de 2024 utilizando los stealers Hexon y Leet (una variante mejorada de este último). La distribución se realizaba a través de aplicaciones de mensajería como Telegram y Signal, mediante instaladores falsos de juegos. Una vez ejecutados, estos programas robaban datos de cuentas de Steam, Roblox, Minecraft, Epic Games y Discord.

Las víctimas más recurrentes son jugadores jóvenes, pertenecientes mayoritariamente a la Generación Z, que buscan contenido gratuito o modificaciones en fuentes no oficiales. La combinación de inmediatez y confianza depositada en comunidades de Discord, foros y creadores de contenido en YouTube facilita el engaño. Los ciberdelincuentes perfeccionaron desde hace años el modelo de Malware-as-a-Service (MaaS), que permite a atacantes con pocos conocimientos técnicos alquilar infraestructura de robo de datos. Las cuentas de juego robadas se venden después en foros cerrados y canales de Telegram.

Ante este panorama, diversas fuentes de ciberseguridad coinciden en una serie de medidas prácticas. La primera y más importante es descargar exclusivamente de fuentes oficiales: tiendas como Steam o Epic Games Store, sitios web oficiales de los desarrolladores y repositorios de mods verificados, como CurseForge para Minecraft, que cuenta con revisión por parte de la comunidad.

Deben evitarse los cheats, cracks y mods provenientes de sitios de terceros: cualquier promesa de “ventajas ilimitadas” de forma gratuita debe ser considerada como una estafa potencial.

Antes de instalar cualquier archivo, se recomienda verificar valoraciones, número de descargas y comentarios recientes de otros usuarios, así como utilizar herramientas de análisis como VirusTotal. La activación de la autenticación de dos factores (2FA) en todas las cuentas de juego (Steam, Discord, Epic Games, etc.) es una barrera fundamental. El uso de contraseñas fuertes y únicas, preferiblemente gestionadas a través de un gestor de contraseñas, reduce el riesgo de propagación del robo.

Mantener actualizado el software antivirus —soluciones como Kaspersky, ESET o Malwarebytes son capaces de detectar downloaders y stealers— sigue siendo una práctica básica pero efectiva.

El jugador debe ser escéptico ante sorteos o giveaways y enlaces recibidos en chats, y nunca compartir credenciales ni hacer clic en enlaces sospechosos. En caso de duda, la máxima es clara: es preferible renunciar a una ventaja estética o a un contenido extra antes que arriesgar toda la información bancaria o las criptomonedas.

Los videojuegos continúan siendo un espacio de entretenimiento y comunidad, pero la ciberseguridad en este ámbito es una responsabilidad compartida entre plataformas, desarrolladores y usuarios. Con más de 19 millones de intentos de ataque documentados en un solo año, la precaución no es un complemento opcional: constituye la principal estrategia para seguir jugando de forma segura.

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