Durante los últimos meses, hemos visto cómo las nuevas generaciones comienzan a mirar hacia atrás con curiosidad por todo aquello que no depende de una conexión permanente a internet, de microtransacciones o de servicios digitales efímeros. Lo físico, lo tangible y lo que realmente podemos poseer está volviendo a cobrar valor. Vinilos, CDs, DVDs, cámaras analógicas y cartas coleccionables han regresado con fuerza, y ahora, esta tendencia ha alcanzado al mundo de los videojuegos.

La protagonista es la Nintendo 3DS, la consola portátil de doble pantalla con efecto 3D sin lentes que, pese a haber dejado de producirse hace años, ha vuelto a captar la atención del mercado. En los últimos días, algunos modelos de la 3DS han llegado a superar en precio a la Nintendo Switch 2, la consola más reciente de la compañía, alcanzando cifras de hasta 300 dólares o más en reventa.
La nostalgia juega un papel clave, pero no es el único factor. La Nintendo 3DS representa una era en la que los videojuegos se compraban en formato físico, mediante cartuchos que garantizaban la propiedad permanente del juego, sin depender de servidores, tiendas digitales o licencias que pueden desaparecer. Aunque los servicios en línea de la consola cerraron oficialmente en 2024, la experiencia principal sigue intacta: insertar un cartucho y jugar.
A esto se suma un catálogo que hoy es considerado clásico. Títulos como The Legend of Zelda: A Link Between Worlds, Pokémon X/Y o Animal Crossing: New Leaf marcaron a toda una generación y siguen siendo valorados tanto por coleccionistas como por nuevos jugadores que buscan experiencias más íntimas y desconectadas del ecosistema digital actual.

El regreso de la Nintendo 3DS no deja de ser sorprendente, pero también revelador. En un momento donde la industria apuesta por lo digital, el streaming y los servicios, muchos jugadores parecen querer volver a una experiencia más simple, personal y duradera.
Y tú, ¿tuviste una Nintendo 3DS? ¿Cuál fue el juego que más recuerdas de esa consola?