Una vez más, Clair Obscur: Expedition 33 es el centro de atención pero esta vez por un motivo no tan grato. Y es que, a raíz de las críticas que se están dando a Larian Studios por el uso de IA en su nueva entrega de la saga Divinity, ha resurgido una entrevista que Sandfall Interactive dio a El País a mediados de año. En dicha entrevista, Francois Meurisse, productor del juego, habló sobre el desarrollo del título y mencionó que la tecnología actual permite crear cosas que de otro modo serían impensables, si tienes claro lo que quieres hacer, aunque dejó claro que el uso de IA fue mínimo. Sin embargo, bastó para encender el debate.

Durante este año hemos visto ya varias polémicas al respecto, desde los posters en Fortnite hasta el abuso IA generativa en el arte de los coleccionables de Call of Duty Black Ops 7. Y es que mientras muchas compañías consideran a la IA como una herramienta de desarrollo más, otros nos cuestionamos qué tan ético resulta hacer uso de una tecnología que está entrenada con el trabajo de otras personas y ocultarlo a los jugadores. Además, esto coloca en desventaja a los pequeños estudios que crean sus juegos sin hacer uso de estas herramientas y se quedan fuera de las premiaciones, donde otros grandes títulos que sí utilizan IA arrasan con los trofeos.
La situación ha escalado tanto que los Indie Game Awards tomó la decisión de retirarle a Clair Obscur los premios obtenidos durante su última celebración, entre ellos Juego del Año y Mejor Debut. Según el comité de premiación, representantes de Sandfall Interactive habrían afirmado que el juego no tenía IA al momento del registro pero, tras la confirmación de su uso, el juego va en contra de las normas del certamen.

Esto ha dejado al favorito de muchos con una estatuilla menos, envuelto en críticas y con una comunidad decepcionada. La discusión va más allá de un solo juego y vuelve a poner a discusión el inevitable tema de si la inteligencia artificial ya forma parte de los procesos creativos actuales, considerando que cada vez es más difícil prescindir de ella. Sin embargo, el caso de Clair Obscur abre preguntas importantes sobre la transparencia, los límites éticos y las reglas del juego en la industria, especialmente cuando se trata de premiar el trabajo independiente. ¿Debe la IA considerarse solo una herramienta más o es necesario replantear cómo y cuándo se permite su uso?